sábado, 17 de agosto de 2013

Una vida a tu lado. Capítulo 5.

DISCLAIMER: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi, la historia si es mía y también algunos otros personajes. No hago esto con fines de lucro.


Capítulo 5. Desentrañando el pasado.

******************* Kagome's POV *******************

Me levanté de golpe completamente aturdida y desorientada. Voltee a los lados apresuradamente para asegurarme de que me hallaba sola en la habitación. No podía quitarme la sensación de estar siendo observada por algo siniestro. Me froté los brazos con fuerza en un vano esfuerzo para desaparecer el frio que me calaba por dentro; mi piel se encontraba completamente erizada y al observar más detenidamente mis manos, me percaté que temblaba.

Respiré profundamente un par de veces para calmarme y volví a inspeccionar el cuarto con la mirada. Estaba segura de que algo no andaba bien, pero probablemente esa era la sensación que me había quedado de las pesadillas de la noche anterior. Los recuerdos de aquel terrible sueño me acosaron de repente:

.........

Me encontraba en un bosque al atardecer, el viento frio movía las hojas de los árboles. Frente a mí había una mujer de cabellos largos y azabaches, por sus vestimentas supe que se trataba de una sacerdotisa. Llevaba un arco antiguo y su carcaj con flechas. Esa mujer se me hacía conocida… ¿Kikyou?... No, no era ella. Escuché pasos, luego una risa malévola "kukukuku"… esa risa… ¿Shimeiteki? El tiempo pareció detenerse por completo; el viento sopló nuevamente haciendo bailar los cabellos de la mujer en gráciles movimientos.

El ambiente se tornó extremadamente frío, la atmósfera se sentía pesada y el viento agitaba los árboles con violencia. "¡Jamás te perdonaré lo que has hecho!" gritó la mujer en un sollozo, levantando la mirada del suelo y permitiéndome al fin observar su rostro. Me sorprendí, la razón de que esa mujer se me hacía tan familiar era porque… pues bien ella era yo, pero quizá unos años más grande. "kukukuku, No te pongas así sacerdotisa. Pronto te unirás a tus seres queridos en el otro mundo… kukukuku" contestó el youkai con un tono burlón.

Un sentimiento de angustia inundó mi pecho y se asentó en la boca de mi estómago. ¿Mi familia y amigos habían sido asesinados por ese despreciable ser?. Mis ojos se llenaron de lágrimas; no sabía a ciencia cierta si por el dolor, la angustia, la desesperación o la rabia. Por primera vez en la pesadilla voltee a ver con odio a Shimeiteki, pero solo pude observar sus ojos mirándome fijamente, cómo traspasando mi alma. Esos horribles ojos tan negros cual boca de lobo que me miraban intimidantes. Por unos momentos me hundí en su maligna mirada, era como si al verlo a los ojos callera por un precipicio hacia el mismo infierno.

Esa mirada me dejó helada, era tan siniestra que no pude evitar que el miedo se apoderara de mí. Todo a mi alrededor se volvió negro de repente, solo podía sentir los ojos de Shimeiteki observándome impasibles. "Te arrepentirás de haberte inmiscuido en mis planes… ¡Ahora pagarás!" amenazó y en ese momento desperté de golpe…

.............

Un escalofrío recorrió mi columna vertebral, respiraba agitadamente y mi corazón latía como si de una carrera se tratase. Coloqué mis manos sobre mi pecho, como si con eso pudiera detener los desbocados latidos. Respiré nuevamente cerrando los ojos para calmarme. Me llevé las manos al rostro para comprobar que todo estaba bien y me sorprendí al percatarme que tenía las mejillas húmedas por mis lágrimas; había estado llorando en sueños… seguí el recorrido por mi rostro hasta la frente y comprobé si no había fiebre. No tenía fiebre, estaba tibia y perlada en sudor pero nada más.

Esa pesadilla… estaba segura de que no era una casualidad, la amenaza que había lanzado aquel demonio era real. Existían dos posibles explicaciones: Shimeiteki se vengaba metiéndose en mis sueños para atormentarme o bien que esa pesadilla fuera uno de mis sueños proféticos advirtiéndome del terrible futuro que me esperaba. Trague grueso rogando a los cielos de que se tratase de la primera opción, no podría soportar perder a todos los seres que amaba…

Sacudí mi cabeza intentando alejar aquellos pensamientos tan sombríos; suspiré y procedí a levantarme de la cama. Iba a ser un día bastante largo, tenía que entrenar como ya era la costumbre y aclarar todas mis dudas con Chie. Miré el reloj y vi que eran apenas las 5:00 am, era más temprano de lo que yo pensaba. En otros momentos me habría acostado nuevamente en la cama dispuesta a dormir otro par de horas, pero después de esa pesadilla no estaba de humor como para eso. Tendí mi cama y me decidí a tomar un delicioso baño con agua caliente, eso sin duda me levantaría los ánimos.

Después del baño me sentí mucho mejor, había recuperado mi sonrisa y mi buen humor. Me vestí con una falda-short blanca y una blusa amarilla paja muy bonitas en vez de mi acostumbrado uniforme, ya que era sábado y no asistía al colegio. Me cepillé el cabello, guardé en mi mochila el traje de sacerdotisa que utilizaba para entrenar y bajé a desayunar. Media hora después ya me encontraba caminando rumbo a la tienda de antigüedades. A los pocos minutos llegué y entré con una radiante sonrisa.

-¡Hola, Chie! –saludé amablemente.

-No te esperaba tan temprano niña –me contestó sorprendida, yo simplemente me sonrojé y reí nerviosa. –Creo que tenemos mucho que hablar; toma asiento te prepararé un té.

-Gracias, Chie. La verdad es que si tengo muchas dudas… -ella tan solo suspiró con pesar y salió de la habitación.


******************* Inuyasha's POV *******************

Después de lo sucedido el día anterior, no pude conciliar el sueño en toda la noche. La emoción de verla nuevamente me había impedido dormir. No me explicaba el cómo era posible que nos hubiéramos encontrado si ninguno de nosotros había viajado a través del pozo, que cabe mencionar se encontraba aún sellado. Le di muchas vueltas al asunto en mi cabeza sin llegar a una posible explicación, haciendo que mi desesperación e impaciencia se hicieran presentes, me ponía de mal humor no entender lo que pasaba. Todavía dudaba que en realidad ese encuentro hubiera tenido lugar, podía haber sido solo mi imaginación, seguramente ya me había vuelto loco de esperarla. ¡Feh! Pero ese olor… su olor… estaba seguro que se trataba de ella. No podía equivocarme.

Cuando el cielo aclaró un poco dando lugar a la mañana, bajé del árbol donde había pasado la noche y me encaminé a la aldea. Necesitaba una explicación a todo ese asunto y los únicos que podían dármela se encontraban allí. ¡Keh! Seguramente Kaede y Miroku podrían decirme qué demonios había pasado.

Entré bruscamente a la cabaña esperando encontrar a todos sus ocupantes dormidos, pero grande fue mi sorpresa al encontrar al monje y a la anciana despiertos.

-Buenos días Inuyasha –saludó un sonriente Miroku. –No es propio de ti visitarnos tan temprano. ¿Todo bien? –preguntó con un ligero tono de preocupación en su voz. Kaede volteó a verme fijamente a los ojos, parecía estar estudiando mi reacción.

-¡Keh! No lo sé, ayer pasaron cosas extrañas que tienen que ver con Kagome y… etto… quería que ustedes dos me dieran una explicación –demandé. Segundos después Miroku cambió su cara de preocupación por la del libidinoso de siempre y comenzó con su explicación…

-Haberlo dicho antes Inuyasha, verás los hombres tenemos "ciertas necesidades" y cuando nos encontramos solos pensando en una mujer muy bonita que nos gusta, bueno es normal que…- ¡PAS! Miroku no pudo terminar la oración por que lo callé con un tremendo golpe en el cráneo.

-¡Keh! ¡Maldito monje libidinoso! ¡No se trata de eso, eres un pervertido! –le espeté furioso, amenazándolo con mi puño. La vieja solo entornó los ojos y entonces intervino en la conversación.

-Entonces dinos Inuyasha, ¿Qué fue lo que pasó? –preguntó con curiosidad. Le dirigí una mirada y luego me senté cruzado de piernas, luego comencé a rascarme la cabeza con una de mis garras para intentar poner mis pensamientos en orden.

-¡Keh!...es difícil de explicar, pero…etto… creo que ayer tuve un encuentro con Kagome…-reflexioné en voz alta. La cabaña se quedó en un profundo y eterno silencio, podía sentir que las miradas de todos se centraban en mí poniéndome en extremo nervioso. En eso me di cuenta de que Sango, Shippo, Kirara y Rin se habían despertado, seguramente a causa del escándalo que hice por los comentarios de Miroku, y me observaban perplejos.

-¡Ya dejen de verme de una maldita vez como si estuviera loco! -grité mientras agitaba los brazos exasperado. Miroku parpadeó un par de veces antes de salir de su ensoñación y ponerse serio.

-¿Inuyasha, estas seguro de lo que estás diciendo? Es decir, sabemos que extrañas mucho a la señorita Kagome y todo… ¿No es posible que tu imaginación te hiciera una mala pasada? –dijo el bonzo. Los demás seguían viendo la escena sin decir nada, pero ahora sus expresiones eran más de lástima que de otra cosa.

-¡Feh! ¡No estoy loco monje, sé muy bien lo que vi! –estallé furioso. -¡Ayer estaba muy tranquilo donde me dejaste; cuando apareció de la nada un maldito círculo de energía y una estrella debajo de mis pies! … ¡Luego unas extrañas bestias me rodearon y me preparé para pelar, pero como resultaron ser las cuatro bestias sagradas guardé a Tessaiga! ¡Esos malditos animalejos dieron vueltas a mi alrededor, y entonces la olí… olí a la tonta de Kagome! –espeté a gritos. Como nadie parecía reaccionar entonces continué. – ¡Keh! ¡Después de eso la vi y me dijo que se encontraba bien y que regresaría…! –grité y me senté enfurruñado de piernas y brazos cruzados.

-¿Las cuatro bestias sagradas dices?... ¿Cómo eran el círculo y la estrella de energía? –cuestionó la anciana.

-¡Keh! ¡Las bestias sagradas; ya saben el gatote, la tortuga, el pajarraco y el dragón! -contesté – Etto… el círculo era grande, blanco y brillaba debajo de mis pies y dentro estaba la estrella de cinco puntas…

-Ya veo, aparte del olor de Kagome ¿Pudiste oler algo más?- volvió a preguntarme.

-¡Keh!, ¡¿Por qué tantas malditas preguntas anciana?!... Ahora que lo dices, si olí a un youkai y a otro humano, además en el ambiente también había un extraño aroma a rosas y alcohol…

-Su excelencia, ¿usted cree que se trate de una invocación? –comentó Kaede dirigiéndose al bonzo.

-Podría ser, pero para ese conjuro se requiere una gran cantidad de energía espiritual… además no es fácil realizarlo… aunque no sería extraño que la señorita Kagome lo lograra, después de todo tiene un gran poder espiritual…

-Eso es cierto su excelencia. No sería la primera vez en que Kagome nos sorprende con sus habilidades.

-Inuyasha, mencionaste que había un demonio ¿Qué pasó con él? –me preguntó Miroku.

- ¡Keh! Kagome le lanzó unas flechas y el maldito desapareció.


******************* Kagome's POV *******************

-Aquí tienes niña, té de limón tal y como te gusta –dijo entregándome una humeante taza.

-Gracias, Chie –le respondí. Después de entregármela se sentó frente a mí viéndome seriamente.

-Creo que tengo muchas cosas por explicarte… empezaré por el principio… ese demonio que viste en la invocación se llama Shimeiteki; es un ser perverso, cruel y despiadado. Había sido sellado y condenado por mi maestro Takumi a pasar la eternidad en el infierno. Pero al momento de hacer el conjuro, algo salió mal y el sello se rompió liberándolo en nuestro mundo.

-Ya veo… y ¿Por qué te llamó "sacerdotisa blanca" Chie?

-Mmmm… eso es más difícil de explicar, para que me entiendas tengo que relatarte toda la historia del legado de sacerdotisas al cuál pertenezco, al igual que mi historia. Pero creo que ahora es necesario que te la cuente –la mujer hizo una breve pausa mientras ponía en orden sus pensamientos. Luego de unos instantes comenzó su relato:

Verás, la orden de sacerdotisas y monjes a la cual pertenecemos es muy antigua; se remonta a poco antes del inicio de la era Kofun. En esa época, no existía una orden monástica como la conocemos ahora. La religión existente era la Jinja shinto y se caracterizaba por la adoración a los Kamis de la naturaleza y de los antepasados en los templos*. Las personas que se encargaban de estos recintos sagrados, normalmente distaban de ser seres humanos normales. Debes de saber que siempre han existido personas que son bendecidas por Kami con poderes espirituales inimaginables. Algunos tenían el don de la profecía, otros de la purificación y algunos pocos el de la sanación, entre otros muchos poderes. La sabiduría y benevolencia parecían características comunes entre esos hombres, ya que casi todos se distinguían por una impecable conducta a lo largo de sus vidas.

Gracias a las habilidades de los "monjes practicantes del Shinto" (por llamarles de alguna manera) y a sus descubrimientos, poco a poco a las ceremonias tradicionales sintoístas se les fueron adjuntando diversos rituales para la práctica de la magia y la adivinación. Cabe destacar que a los "monjes de los templos" de esa era se les encomendaron poco después las tareas de destruir a los youkais que atormentaban a la población y de curar a los enfermos que acudían en busca de ayuda. Si bien no todos esos hombres poseían la habilidad de curar con sus poderes espirituales, la mayoría eran unos eruditos en plantas medicinales y medicina tradicional; cosa que les resultó muy beneficiosa para el desempeño de su deber. De entre todos los "monjes sintoístas" de esa época, hubo uno que se destacó por sus grandes dotes espirituales y virtudes, su nombre era Ryota. Él es reconocido como el fundador de nuestra orden.

Ryota, era considerado como un hombre de excelencia. Poseía una gran habilidad para hacer exorcismos y exterminar a los malos espíritus que lastimaban a la gente. Era un distinguido vidente y profeta; al igual que un destacado curandero. Un día en una visión, recibió un mensaje de Kami que le indicaba transmitir sus conocimientos a un nueva generación de cuidadores de templos. Ryota acató la orden al pie de la letra fundando así nuestro régimen.

En el periodo de Asuka se introdujo el budismo a nuestro país causando grandes cambios en él. Ayako era la líder de nuestra orden en esa época. A pesar de todos los cambios sociales y políticos; ella se mantuvo firme en sus ideales y en vez de oponerse a la nueva doctrina, optó por mezclar ambas creencias y adoptar el sistema de monástico que establecía, surgiendo así la orden de monjes y sacerdotisas que ahora conocemos.

En contradicción a lo que se creía, la mezcla de ambas religiones no hizo que se perdieran los valores, la fusión solo logró fortalecer los conocimientos e ideales. Gracias a los budistas aprendimos el uso de los sutras, los ofudas y los pergaminos sagrados; igualmente a través de la meditación nos enseñaron a fortalecer nuestros poderes espirituales y a hacer campos de energía, entre otras muchas cosas. Nuestra orden era de las más fuertes y se extendía a lo largo del país; sacerdotisas de renombre como Midoriko fueron parte de la misma.

En fin para no aburrirte más con esta historia, te diré que a partir del Sengoku, la orden se fue disolviendo y solo quedaron unos pocos seguidores que continuaron con las enseñanzas prácticamente de manera clandestina. Uno de ellos fue mi maestro Takumi, que aún en la era moderna era un solicitado exorcista. En uno de sus trabajos se enfrentó con un hombre que siempre se hallaba enfermo y que balbuceaba incoherencias, signos clásicos de una posesión demoniaca…

Se procedió con el ritual de exorcismo como de costumbre, pero resultó ser un caso fuera de lo normal y en vez de destruir al demonio, solo logro expulsarlo del cuerpo del hombre. A ese demonio le apodaban Shimeiteki, él es el príncipe de los infiernos y uno de los demonios más poderosos que existen… el plan de Shimeiteki era sembrar caos, odio y destrucción en el mundo… el hombre al que había poseído era nada más y nada menos que el emperador. Quería causar una Guerra Mundial. Mi maestro luchó arduamente con el demonio, pero no logro destruirlo… con sus últimas fuerzas le puso un poderoso sello espiritual y lo regresó al infierno para siempre… o al menos eso creyó él. Antes de partir Shimeiteki juró vengarse y después de lo acontecido mi maestro falleció, dejándome como sucesora a la tierna edad de 12 años…

-Ya veo, Chie. Esa era una gran responsabilidad para una niña, debió ser muy duro.

-Si, lo fue. Has de saber que yo era huérfana y que el maestro Takumi no solo me había adoptado como su pupila sino también como su hija. –el semblante de Chie se entristeció y esbozó una sonrisa que no le llegó a los ojos.

–Cuando estaba en su lecho de muerte… me pidió que agarrara todas las cosas de nuestra orden y que huyera lejos de Tokio, de otra manera esas reliquias serían vendidas al mejor postor y se perderían los conocimientos espirituales. Después de los servicios funerarios, seguimos la voluntad del maestro y huimos de la ciudad. En ese entonces éramos tan solo tres aprendices, todas nosotras tan solo éramos unas niñas y no sabíamos que hacer. Juntas sobrevivimos trabajando en los campos de arroz, donde una pobre familia nos acogió; ocultamos las reliquias en la cueva de Midoriko y al cumplir los 16 años nos volvimos las sacerdotisas oficiales de la aldea. En fin, los tiempos cambiaron y nuestros servicios ya no fueron requeridos… por lo que recuperamos las reliquias y regresamos a Tokio en busca del templo donde entrenábamos. Desafortunadamente este se hallaba bajo los cuidados de una familia y tuvimos que buscar cómo ganarnos la vida. Así fue cómo terminé en esta tienda de antigüedades…

-¿Y qué pasó con las demás?... bueno dijiste que eran tres… ¿Qué les pasó a las otras dos? –pregunté precipitadamente.

-Pues una de ellas se casó con un joven muy apuesto y se mudó de la ciudad; la otra sigue ejerciendo su oficio cómo sacerdotisa en uno de los templos shinto de los alrededores. De vez en cuando me visitan, después de todo somos como hermanas –contestó con un tono algo nostálgico.

-Solo tengo una pregunta más. ¿Por qué te llamó "sacerdotisa blanca" ese demonio?

-Porque ese era el título que se le designaba al heredero de la orden, niña ahora tú eres la nueva sacerdotisa blanca… Deberás tener mucho cuidado, Shimeiteki te ha fijado como objetivo y no descansará hasta sacarnos de su camino… Por eso debes de prepararte y vencerlo en su momento, por ahora no nos queda más que esperar.

Después de la conversación con Chie, muchas dudas que tenía fueron despejadas y varias otras aparecieron en su lugar. Ya obtendría más respuestas en otra ocasión. Lo malo era que ahora recaía sobre mis hombros la responsabilidad de una orden que hasta unas horas atrás desconocía. No podía evitar preguntarme por qué todas esas cosas extrañas me pasaban solo a mí, definitivamente alguien de allá arriba traía algo en mi contra.

El entrenamiento dio lugar una vez que la charla hubo terminado; ahora más que nunca necesitaba estar en forma para un enfrentamiento con el príncipe de los demonios. Esa pesadilla había sido una amenaza y no estaba dispuesta a correr el riesgo de que se hiciera realidad.

Cómo nos habíamos tardado mucho en empezar el entrenamiento terminamos mucho más tarde que de costumbre. El sol comenzaba a desaparecer entre las montañas, el aire comenzaba a refrescar y el cielo nocturno empezaba a hacerse presente. Rápidamente me cambié y guardé mis cosas en la mochila, me despedí de Chie y salí de la tienda de antigüedades. Caminé a paso veloz por las calles que ya se hallaban algo oscuras para llegar rápidamente al templo.

De repente un mal presentimiento asaltó mi pecho. Sentí la presencia de seis humanos siguiéndome en la oscuridad de la calle… eso no podía estarme pasando, nuevamente apresuré el paso rogando a los cielos que fuera solamente mi imaginación. Para mi desgracia no fue así y en ese momento me encontraba metida en una peligrosa persecución.

No sé en qué momento dejé de caminar y comencé a correr, lo único que quería era llegar a casa… Los hombres igualmente aumentaron su velocidad dispuestos a capturarme. Benditos sean los entrenamientos a los que me había sometido durante el último año, estoy segura que de no haberlos tomado ya hubiera sido alcanzada. Si hubiera sido un solo enemigo, tal vez me hubiera animado a pelear con él, pero al superarme tanto en número esa no era un opción muy inteligente que digamos.
Mi mente solo me mostraba una y otra vez la cara de mi protector, Inuyasha. "¡Inuyasha, Inuyasha te necesito! ¡Por favor ayúdame!" eran los pensamientos que se repetían en mi cabeza. Desgraciadamente, él no podía ayudarme; se encontraba 500 años en el pasado. Aun corriendo me quité la mochila de la espalda, me la pasé al frente y la abrí en busca de algún objeto que pudiera usar para escapar o en su defecto como arma para defenderme. Dentro de la mochila traía las llaves de mi casa, el uniforme de sacerdotisa, unos pergaminos, las extrañas sales aromáticas, mi cartera y unos cuantos dulces. "Piensa Kagome, piensa" me repetí mentalmente.

Bien, podría usar las llaves como un puñal improvisado, las sales para cegar a los enemigos y… a quien engañaba no podía hacer gran cosa con lo que traía. Tomé las llaves y las sales, cerré la mochila y me la puse nuevamente en mi espalda. Desafortunadamente no tomé en cuenta mi innata torpeza y con la primera piedra que encontré en mi camino caí de rodillas al suelo. Rápidamente me levanté, era una suerte que les llevara un poco de ventaja a esos tipos, de otra forma ya hubiera sido historia.

-¡Higurashi! –gritaba un hombre al otro lado de la calle. "¿Me conoce?, ¿Quién es?... esa voz se me hace familiar…" -¡Higurashi! ¡Malditos déjenla en paz! –"Esa voz pertenece a…"

-¡Daisuke vete de aquí, estos hombres son peligrosos! –le grité –¡Solo llama a la policía, yo estoy bien! –de acuerdo esa era una mentira, pero no quería que le hicieran daño a él también por mi culpa.

-¡¿Acaso estás loca, Higurashi?! ¡No voy a dejarte sola! –gritó mientras corría en mi dirección, a los pocos instantes me alcanzó y comenzamos a correr juntos. Debo admitir que él era bastante rápido.

El cansancio comenzaba a hacerme mella, posiblemente se debía al punzante dolor que tenía en las rodillas cada vez que daba un paso. Nuestros perseguidores parecían no cansarse y ya se encontraban muy cerca de alcanzarnos. Esto no podía empeorar. Intentamos entonces otra táctica, perderlos entre las calles de la ciudad. En un principio el plan estaba funcionando muy bien, pero al correr estando únicamente consientes de nuestros agresores, no nos percatamos que estábamos a punto de meternos a un callejón sin salida sino hasta que fue demasiado tarde. Nuestros persecutores nos acorralaron en el callejón bloqueándonos cualquier salida con unas horribles sonrisas burlonas impresas en sus rostros. Me sentía como una gacela rodeada de leones.

-Daisuke, ¿Sabes pelear? –le pregunté con una voz muy baja, para que solo él me escuchara.

-No creo que pueda con todos Higurashi, a lo sumo unos dos –me dijo derrotado. Definitivamente llevábamos las de perder. Estaba despidiéndome del mundo mentalmente cuándo una idea me cruzó por la cabeza.

-Dame la mano –le ordené a Daisuke.

-¡Este no es el fin! –me respondió colérico. -¡Ya verás que encontraremos la forma de salir de esta! –intentó animarme, pero la tensa expresión de su cara demostraba que no estaba muy convencido de ello.

-¿Confías en mí? –Él simplemente me miró y luego asintió –¡Entonces dame la mano! –prácticamente le grité ya que me encontraba muy nerviosa porque esos hombres se acercaban cada vez más. Él me dio la mano inmediatamente y entonces comencé a recitar rápidamente mi conjuro.


******************* Inuyasha's POV *******************

Las explicaciones del monje libidinoso y la anciana me dejaron más confundido que antes. Lo que me tranquilizaba era que el que haya visto a Kagome no había sido una casualidad. Ella me había invocado para ello. Al menos quería verme, eso le daba alegría a mi alma. Aun así algo me inquietaba, "¿Qué no se supone que en la época de Kagome no hay youkais?". Algo en todo eso olía muy mal, peor que el sarnoso de Kouga y su pandilla junta. Esperaba que Kagome no se encontrara en peligro. Me perdí en mis pensamientos un rato, cuando me percaté que algo faltaba.

-Oigan ustedes ¿Y el inútil de Sesshomaru donde se metió? –pregunté "amablemente".

-Sesshomaru sama se fue temprano en la mañana señor Inuyasha –contestó la cachorra sonriente –le dijo a Rin que le dijera a usted que cumpliera con su parte del trato.

-¡Keh! ¡Ese maldito de Sesshomaru ni siquiera se dio la molestia de avisarme! –espeté molesto y me senté molesto de brazos y piernas cruzados.

El resto de la tarde fue bastante tranquila; pelee con el chaparro de pacotilla por un pescado y como Miroku anduvo de pervertido, Sango lo golpeo tan duro que lo dejó inconsciente por unas cuantas horas. Nada fuera de lo normal. Al empezar a oscurecer, un sentimiento de ansiedad me embargó. Tenía el presentimiento de que algo andaba mal y no podía quedarme quieto. Conforme fueron pasando los segundos me sentía todavía más nervioso.

De repente y como en un flashazo vi a Kagome corriendo, estaba huyendo de algo o alguien. "¡Inuyasha, Inuyasha te necesito! ¡Por favor ayúdame!" escuché decir a Kagome en mi mente.

¡Ella estaba en peligro y yo no podía ayudarla! Sin pensarlo me levanté y salí bruscamente de la cabaña.

-¡Maldición, Kagome! –grité y salí corriendo en dirección al pozo. En cuanto llegué me lancé dentro, pero no logré atravesarlo. Me quedé en el suelo, golpeándolo fuertemente con el puño. - ¡Maldición, maldición, maldición! – repetía con cada golpe.

-¡¿Qué sucede Inuyasha?! –cuestionó el bonzo fuera del pozo en tono preocupado. Resignado salté fuera del pozo para contarles lo que pasó. Afuera estaban Sango vestida con su traje de exterminadora y su Hiraikotsu, Miroku con su báculo, Shippo y Kirara. Acto seguido todos retrocedieron un par de pasos y me miraron con ¿sorpresa, miedo, recelo?

-¡¿Por qué ponen esa cara?! ¡Es como si nunca me hubieran visto! –les eché en cara. Es curioso mi voz sonaba más rasposa de lo normal como cuando me transformaba en youkai. En ese momento todo me quedó claro, rápidamente miré mis garras y me toqué el rostro; definitivamente me había transformado…

En este capítulo, se mencionan algunos periodos o épocas de Japón. No todas las cosas que se mencionan fueron ciertas; en el relato hay tanto hechos reales como cosas sacadas de mi imaginación. Igualmente varias de las cosas que se mencionan del sintoísmo y el budismo son solo invenciones mías, por lo que no se lo tomen tan a pecho. El Jinja shinto, también llamado "Shintoísmo de templo", es la adoración a los dioses profesada en templos; es considerada como la forma original de la religión y sus orígenes se remontan a la prehistoria del país.

La era Kofun se extiende del año 250 al 530 d.C y en ese tiempo la única religión existente en Japón era el sintoísmo y si se basaba en la adoración a múltiples Kamis de la naturaleza o niveles superiores de la existencia. En el periodo Asuka que se extiende del año 552 al 710 d.C. se introdujo el budismo, por influencias Chinas, a Japón (tal como lo dice la historia) y trajo consigo una serie de conflictos dentro del país, pues algunos miembros de la corte vieron con buenos ojos su difusión ya que era más sencillo sentar una nueva base jerárquica religiosa bajo la figura de una deidad omnipotente, a diferencia de los cientos de kamis del sintoísmo. Posteriormente se instauró como la religión oficial en el año 587 d.C lo demás no me consta.

Los personajes de Ryota y Ayako son míos, no de Rumiko; y significan "pureza, respeto, veneración, estima" y "niña erudita" respectivamente.

Una vida a tu lado. Capítulo 4.

DISCLAIMER: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi, la historia si es mía y también algunos otros personajes. No hago esto con fines de lucro.


Capítulo 4. Contacto.

******************* Kagome's POV *******************

Después de la fiesta, mi madre le ofreció a Chie quedarse. Después de todo era peligroso para una anciana el andar en las calles de Tokio a esas horas, por lo que sin quererlo todo se nos había puesto en bandeja de plata. Ella nos dio las buenas noches y se retiró a su habitación a descansar, cuando nos hallamos completamente a solas Chie explicó:

-Niña, este ritual es muy antiguo y tiene varios requisitos para su elaboración – dijo seriamente mientras estudiaba mi reacción viéndome a los ojos, yo únicamente me limité a asentir levemente instándola a continuar. –Solo debe ser efectuado en los equinoccios por seguridad y necesita gran cantidad de energía espiritual -como no dije nada continuó –Dime niña, ¿estas lista?

-Si –Fue mi escueta respuesta.

-Pues entonces te enseñaré a realizar el rito –sentenció misteriosa levantándose de su lugar.
Salimos de la casa y caminamos a lo largo del patio del templo hasta que paramos frente al árbol sagrado, Goshinboku. De su morral sacó un pequeño paquete de lo que parecían sales aromáticas y me lo entregó en la mano izquierda.

-Cámbiate tus vestimentas por la de una sacerdotisa y toma tu arco del Monte Azusa –me ordenó y yo obedecí inmediatamente -Traza con él un círculo amplio a tu alrededor –Una vez que hube terminado con eso me volvió a instruir –Ahora dibuja una estrella de seis puntas dentro y esparce las sales que te di en su contorno.

Al cumplir con la tarea, me entregó cuatro extraños amuletos de oro gravados en distintos colores. Yo los miré con curiosidad y me percaté que tenían los kanjis y las figuras de las cuatro bestias legendarias. Con la ayuda de una brújula los ubicamos en sus puntos cardinales correspondientes.

El primer medallón tenía un bello tigre blanco gravado, correspondiente a Byakko la bestia protectora del Oeste que simboliza al elemento del viento y el otoño. El segundo poseía la imagen de Genbu, la tortuga con la serpiente guardiana del Norte símbolo del elemento tierra y el invierno. El tercer amuleto mostraba la figura del imponente dragón azul del este Seiryu, señor de la primavera y el agua. El último tenía la imagen de Suzaku el ave fénix del sur, la bestia del fuego y el verano.

Cuando terminamos de colocar los amuletos Chie me dio la instrucción de ubicarme en el centro de la estrella, luego esparció alcohol con esencia de rosas alrededor del círculo y sin decir más sacó un cerillo y le prendió fuego…

La sorpresa me invadió al igual que una emoción que no pude distinguir, podría ser ¿Miedo, ansiedad ilusión? Sinceramente no lo sé, solo tenía en mente que ahora tenía la oportunidad de comunicarme con Inuyasha y que no la iba a desperdiciar.

-¡Niña, pon atención! debes de cuidar que tu mente este bien concentrada en el demonio que quieres invocar al momento de decir el conjuro y permitir que la energía salga disparada de tu cuerpo –indicó Chie con tono serio pasándome un antiguo pergamino –Ahora memorízalo para que lo digas justo al momento del equinoccio, sugiero que te des prisa, ya casi es hora –Finalizó.

Leí el conjuro con atención y lo aprendí como si mi vida dependiera de ello, que en cierta forma así era, ya que a pesar de haber aceptado que solo me encontraría con Inuyasha hasta dentro de dos años y medio más, la esperanza de saber de él antes, había descontrolado mis emociones. En el último año apenas pude sobrevivir a la falta de mi amado y ahora que nos encontrábamos tan cerca mi corazón latía tan rápido que temía tener un ataque antes de poder terminar con el ritual.

-Párate derecha, abre un poco las piernas y dobla tus dedos anular, meñique y pulgar de la mano derecha hasta que se toquen, manteniendo bien derechos los otros dos dedos, ahora lleva esa mano frente a tu corazón, cierra los ojos visualizando al demonio y repite el conjuro claramente que el momento ha llegado…

-Por el poder que Kamisama me concede y con la intervención de las cuatro bestias sagradas te pido a ti Enma-ho señor de los infiernos que convoques a Inuyasha el hanyou del Sengoku jidai. ¡Yo Kagome Higurashi te lo ordeno! –grité mientras sentía como un viento espectral se arremolinaba a mi alrededor moviendo violentamente mis vestimentas y cabello.

Abrí los ojos con lentitud al terminar con la sentencia y vi como el fuego se levantaba formando una temible pared que me dejaba sin alguna posible vía de escape, los amuletos comenzaron a brillar intensamente y los espíritus de las cuatro bestias se liberaron rodeándome cual tiburones a su presa, sin embargo en vez de sentirme amenazada me sentía extrañamente protegida. El viento dentro del círculo parecía enfurecerse a cada instante volviéndose un poderoso tornado preparado para destruir…


******************* Inuyasha's POV *******************

-¡Ay mi colita! –Lloriqueó el molesto zorrito –¡Perro tonto!, ¿Por qué me tratas así? –gritó enfadado mientras me daba un golpe en la cabeza.

-¡Enano, ya deja de fastidiar! – Comencé a pelear con él.

-Inuyasha, por favor cuéntanos lo que has estado haciendo amigo –Interrumpió Miroku con una impecable sonrisa de curiosidad pintada en el rostro.

-Etto… pues yo… solo he estado entrenando con Sesshomaru… –dije no muy convencido y bajando la vista.

Un incómodo y largo silencio se hizo en la cabaña, por lo que decidí voltear a ver qué es lo que les había ocurrido a mis amigos. Al darles un vistazo me encontré con que ellos estaban completamente quietos, no movían ni un solo músculo, retenían el aire y me miraban fijamente con asombro e incredulidad. En un principio no supe cómo reaccionar por lo que también me quedé quieto pero después la ira y desesperación me cubrieron haciéndome reaccionar con cierto deje de violencia.

-¡Pero qué es lo que están mirando! ¡Sus expresiones me dan nauseas! ¡Así que dejen de verme así de una maldita vez! –vociferé mientras me ponía de pie y los amenazaba con mi puño.

-Lo sentimos mucho amigo, pero no esperábamos esa respuesta de tu parte –dijo Miroku palmeándome fraternalmente el hombro –Ahora toma asiento y explícanos.

-¡Feh! Está bien –dije mientras me sentaba cruzado de piernas y me rascaba la cabeza –Bueno… etto… Sesshomaru me pidió proteger a Rin en su ausencia… mmm y a cambio dijo que me enseñaría a controlar mi sangre youkai… por lo que lo seguí… ¡Feh! Ese maldito no me la puso fácil… pero les diré que estoy satisfecho con los resultados… mmm no sé si nos iremos pronto pero creo que nos quedaremos por una temporada…

Nuevamente observé a mis amigos y los encontré completamente pasmados. Sus rostros pasaban por muchas emociones con rapidez: confusión, sorpresa, incredulidad, preocupación, diversión y otras cosas que no pude distinguir. En eso me percaté que la cara de Sango pasó a mostrar enojo, le iba a preguntar el por qué cuando ¡Pas! Le dio a Miroku semejante bofetada que hasta a mí me ardió el cachete.

-¡Su excelencia, usted es un pervertido y depravado! ¡¿No puede controlar sus impulsos ni estado frente a los demás?! –gritó una furiosa Sango mientras amenazaba al bonzo con su puño.

-¡Perdóname Sanguito, pero es que me cuesta controlarme estando tu tan hermosa y tan cerca! – suplicaba el monje.

-¡Maldito monje libidinoso! ¡No tienes vergüenza! ¡Yo aquí de tonto platicándote y tu ahí de pervertido con tus mañas! ¡Keh! –dije interrumpiendo su discusión.

-Lo siento amigo, no fue mi intención, pero es que estoy muy feliz que hayas vuelto, aunque sea por un tiempo, ya que ahora que contamos contigo, Sanguito y yo podemos casarnos.

En ese momento me quedé sin palabras y abrí los ojos a más no poder, no sabía cuánto tiempo pasaría hasta que Sesshomaru decidiera que partiéramos y me alegraba por ellos, sin embargo una parte de mi se entristeció ya que eso me recordaba que Kagome no estaba a mi lado y no estaba seguro de que pudiera o siquiera quisiera volver conmigo algún día. Me les quedé viendo en silencio unos momentos que parecieron eternos y luego sin decir nada salí corriendo a toda velocidad en dirección al pozo…

Me quedé observando con tristeza el fondo del pozo que me separaba de la mujer que adoraba con locura preguntándome por qué Kamisama me odiaba tanto, por qué se ensañaba en arrebatarme todo lo que yo quería o era importante para mí, primero mi padre, luego mi madre, Kikyou y Kagome…

-Lamento si dije algo que te molestara amigo –Escuché a mis espaldas. Estaba tan entrado en mis pensamientos que no me había percatado de la presencia de Miroku. Como ni siquiera lo voltee a ver continuó –Veo que extrañas a la señorita Kagome, lo siento mucho Inuyasha, pero ya verás que pronto sus caminos volverán a cruzarse, su destino es estar juntos, ya lo verás, Kamisama sabe porque hace las cosas. Es casi media noche, ¿Quieres regresar a la cabaña con nosotros? –preguntó amablemente.

-No, quisiera estar solo un rato más –le contesté sin mirarlo a la cara.

-Entiendo, sabes que cuentas con nosotros, si quieres hablar o algo ya sabes dónde encontrarme –Sin esperar a que le contestará se fue por donde llegó y me dejó solo junto al pozo devora huesos.
-Gracias, Miroku. –dije quedamente antes de quedarme solo de nuevo y tener espacio para ocuparlo en mis pensamientos por Kagome.


******************* Kagome's POV *******************

El olor del té de jazmín me despertó por la mañana, estaba completamente desorientada por lo que intenté mirar a mi alrededor para descubrir mi ubicación, me tomó unos minutos darme cuenta que me encontraba en el sillón de mi casa con la pijama puesta, un severo dolor de cabeza me asaltó, sentía como si me hubieran golpeado con un martillo, trabajosamente me incorporé y un terrible mareo me tumbo de nuevo en el sofá.

-Al fin despiertas niña -Al instante reconocí esa voz, se trataba de Chie por lo que me animé a hacer otro intento de incorporarme lográndolo con éxito- Me tenías preocupada, tal vez lo mejor hubiera sido esperar a que maduraras más tu poder espiritual –Reflexionó en voz alta haciendo que creciera una sensación de vacío en mie estómago –pero en fin lo hecho, hecho está –dijo encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto –, ahora dime ¿Cómo te sientes?.

-Mmm… me duele bastante la cabeza y estoy algo mareada, pero fuera de eso me siento bien – le contesté sonriendo mientras trataba de levantarme del sillón, sin embargo la fuerza de mis piernas flaqueó y caí nuevamente sentada en el mismo.

-¡Cuidado niña! No hagas tanto esfuerzo, aún estás débil, ayer utilizaste mucha energía y necesitas descansar – me regañó, yo solo me limité a asentir y me senté derecha en el sillón.

Chie se acercó ofreciéndome una taza del delicioso té y una rebanada de pan tostado con mantequilla y mermelada de fresa, al darle un bocado mis ánimos mejoraron, sabía a gloria, rápidamente me terminé mi pan y le dí un par de sorbos al té antes de preguntar la duda que me carcomía por dentro…

-Chie, ¿Me puedes decir que sucedió ayer?, solo recuerdo haberme cambiado el atuendo por el de una sacerdotisa y haber agarrado el arco del monte Azusa… –afirmé no muy segura de lo que acababa de decir.

-No te preocupes niña, solo tienes que respirar profundo, cerrar los ojos y comenzar a meditar, verás que dentro de unos minutos los recuerdos asaltarán tu memoria, pero por ahora descansa un poco, necesitas recuperar fuerzas –sentenció sirviéndome un poco más de té y dándome otro pan tostado preparado.

-De acuerdo –contesté comenzando a comer nuevamente –¿Y mi mamá, Souta y el abuelo? -Solté a modo de pregunta.

-Tu hermano está en el colegio, tu madre salió de compras y tu abuelo está ordenando las cosas de la bodega del templo –contestó serena.

Me sobresalté por su respuesta, si Souta ya estaba en el colegio quería decir que ya era tarde y yo había faltado a clases, lo bueno es que ya llevaba un buen rato sin ausentarme por lo que no era malo que me tomara ese día para descansar y reunir fuerzas. Aun así, no sabía qué era lo que les iba a decir a todos que me habían visto perfectamente bien el día anterior, obvio no podía explicarles que había quedado muy cansada después de invocar al mismísimo diablo para comunicarme con mi amado Inuyasha en la otra era. ¡Me tomarían como una lunática! Mi expresión debía expresar muchos de mis pensamientos como si los dijera en voz alta ya que Chie me miraba curiosa, expectante, intentando descifrar lo que pasaba por mi cabecita, me sonrojé ligeramente y le di otro sorbo a mi bebida.

¡Era cierto! ¡Había invocado al señor del inframundo para comunicarme con Inuyasha!, y en ese momento todos los recuerdos regresaron a mi mente cual rayos.

.......

-Por el poder que Kamisama me concede y con la intervención de las cuatro bestias sagradas te pido a ti Enma-ho señor de los infiernos que convoques a Inuyasha el hanyou del Sengoku jidai. ¡Yo Kagome Higurashi te lo ordeno! –grité mientras sentía como un viento espectral se arremolinaba a mi alrededor moviendo violentamente mis vestimentas y cabello.

Abrí los ojos con lentitud al terminar con la sentencia y vi como el fuego se levantaba formando una temible pared que me dejaba sin alguna posible vía de escape, los amuletos comenzaron a brillar intensamente y los espíritus de las cuatro bestias se liberaron rodeándome cual tiburones a su presa, sin embargo en vez de sentirme amenazada me sentía extrañamente protegida. El viento dentro del círculo parecía enfurecerse a cada instante volviéndose un poderoso tornado preparado para destruir…

-kukukuku –Rio con maldad la tenebrosa figura que se abría paso entre las llamas.

-¡Shimeiteki! –Escuche exclamar a Chie angustiada.

-Tanto tiempo sin verte, sacerdotisa blanca… Veo que todavía me recuerdas… Y dime ¿cómo han estado desde que me condenaron? –preguntó con una sonrisa con sorna.

-Shimeiteki ¿A qué has venido? ¡El maestro Takumi te selló y te envió al infierno hace años! -afirmó impasible.

No lograba entender qué era lo que sucedía. Chie definitivamente conocía a ese ser, pero no parecían buenos amigos sino todo lo contrario. ¿Y quién era?... sabía que era un youkai; aunque pareciera un humano ordinario, percibía con claridad su poderoso youki. Mi cabeza iba a mil por hora "¿Sacerdotisa blanca?"...  ¿Cómo había llegado ese ser a este mundo si se suponía que estaba en el infierno? La cabeza me daba vueltas, pero no había tiempo para pensar, debía hacer algo antes de que las cosas se salieran de control. Chie estaba frente a un enemigo y no podía abandonarla, después podría preguntarle con calma qué era lo que pasaba.

-Esa respuesta es simple… venganza –Se limitó a murmurar el aludido antes de intentar cumplir su amenaza. Con lo que él no contaba era con que yo me hallaba presente; al ver que Chie se encontraba en peligro no dude un solo instante y le lancé un flecha sagrada directo al pecho.

El youkai volteó a verme con la furia marcada en sus ojos y otra promesa de venganza salió de sus labios, yo me acababa de volver su siguiente blanco…

Shimeiteki se lanzó a atacarme pero no pudo hacerme daño alguno. Justo a tiempo pude utilizar mi arco para defendernos nuevamente, esta vez mi ataque fue mucho más poderoso, por lo que el daño que le causó lo dejó prácticamente indefenso. Mirándolo imperturbable le apunté la última flecha que sellaría su destino, pero antes de poder lograr mi cometido desapareció.

-¿Te encuentras bien Kagome? –Logré escuchar, volteé a ver a Chie y me di cuenta de que ella no había realizado la pregunta.

-¿Kagome?... ¿Realmente eres tú?... ¿Estás bien? –Volvió a preguntar esa voz tan familiar teñida con cierto tono de desesperación y angustia, esa voz que me hacía sentirme segura, en mi hogar. Sentí una calidez expandirse en mi pecho, rápidamente la paz volvió a cernirse sobre mí. Ahí estaba mi razón de vivir, viéndome fijamente con sus ojos dorados. Él parecía esperar mi respuesta, por lo que por fin salí de mi estupefacción y le contesté…

-Inuyasha, yo… estoy bien –respondí al borde de las lágrimas –No desesperes, regresaré por tí –le prometí sollozando. Me acerqué intentando tocar su rostro sin éxito ya que estando a punto de lograrlo, la imagen se desvaneció sorpresivamente. Sin poder evitarlo me derrumbé, mis piernas perdieron su fuerza y caí de rodillas llorando angustiosamente, lo había extrañado en demasía y verlo nuevamente sabiendo que faltaba lo que para mí era una eternidad, había abierto esa herida de mi corazón, dejando todas mis emociones a flor de piel. Después de eso todo se volvió negro…

........

Me levanté bruscamente del sillón tirando la taza de té en la alfombra y derramando su contenido.

-¿Qué fue lo que pasó ayer? ¿Quién era ese demonio que se hacía llamar Shimeiteki? Y ¿Qué pasó con él? –pregunté exaltada de manera ininteligible.

-¡Niña cálmate! –me ordenó –Veo que ya has logrado recordar lo que sucedió –dijo más para ella que para mi –Por ahora no te preocupes por eso, mañana te explicaré todo. Tú solo descansa, gastaste mucha energía ayer y no es bueno que te sobre esfuerces. Y no te preocupes yo limpiaré todo –me dijo regalándome una amable sonrisa que no le llegó a los ojos.

Sabía que ella me ocultaba algo y que fuera lo que fuera le preocupaba bastante. Estaba segura de dos cosas, la primera era que lo que había pasado la noche anterior había dado un vuelco a nuestro destino y la segunda que estábamos a punto de averiguar cómo.


******************* Inuyasha's POV *******************

De la nada un brillante círculo de energía me rodeo dejándome enjaulado, pude ver cómo se dibujaban las puntas de un estrella debajo de mis pies y cómo unas extrañas bestias me rodeaban. Sin dudarlo desenfundé mi espada y me posicioné para pelear. En un principio pensé que eran youkais dispuestos a atacarme, pero después me percaté de que concordaban con la descripción de las cuatro bestias sagradas por lo que decidí no eran una amenaza y guardé a Tessaiga nuevamente.

Las bestias comenzaron a girar rápidamente a mi alrededor poniéndome cada vez más nervioso, coloqué mi mano nuevamente sobre la empuñadura de Tessaiga cuando un conocido aroma llegó a mí. "Kagome, definitivamente es ella, no puedo equivocarme…" Instintivamente volteé a ver de dónde provenía aquella esencia y entonces la vi. Ella se encontraba observando bastante tensa hacia mi dirección, parecía estar tomando una decisión o algo parecido. Sentí resurgir un atisbo de esperanza en mi corazón… Kagome al fin había vuelto… Rápidamente zanjé ese sentimiento; no podía permitir sentir esa felicidad inundarme y luego ser reemplazada por decepción y dolor.

-Kagome –Apenas pude pronunciar su nombre. "Seguramente es un sueño" pensé.

Me fijé en que llevaba un atuendo de sacerdotisa muy parecido al que Kikyou solía usar, "Definitivamente es un sueño" me repetí, un instante después la vi observándome imperturbable y apuntándome con una flecha "Me equivoqué, este sueño está por volverse una pesadilla" concluí con amargura. Pero algo que no me esperaba sucedió; la flecha no vino en mi dirección sino que fue lanzada a otro lado, desvié la mirada para ver hacia donde se dirigía la flecha y pude divisar que había otro ser además de mí. Su aroma lo delataba como un youkai, intenté entender lo que pasaba pero no lo logré. Solamente me quedé observando la escena como un extraño hasta que el demonio intentó atacarla. Eso fue todo lo que necesité para reaccionar, mi instinto de protección me despertó de mis ensoñaciones.

-¡Kagome! –grité casi por inercia. Ella se defendió de una manera que nunca había visto y derrotó al demonio rápidamente; justo antes de darle el golpe de gracia, el maldito escapó.

-¿Te encuentras bien Kagome? -pregunté, no estando muy convencido de que en realidad fuera ella.

-¿Kagome?... ¿Realmente eres tú?... ¿Estás bien? –Insistí intentando descifrar qué era lo que pasaba, seguramente ya me había vuelto completamente loco y solo era una alucinación mía. Pero su aroma era tan real que me costaba creer que fuera producto de mi imaginación.

-Inuyasha, yo estoy bien –dijo al borde de las lágrima, dejándome completamente petrificado de la impresión –No desesperes, regresaré por tí –me prometió. Pude ver que se me acercaba, una sensación extraña se hizo presente en mi estómago, estábamos tan cerca que casi nos tocábamos y de repente la imagen se desvaneció. Sin poder evitarlo grité su nombre repetidamente, buscándola, esperando que con eso ella se quedara a mi lado para siempre. Todo había desparecido, Kagome, el círculo, la estrella, las bestias, todo excepto su perfume… Me arrodillé y golpeé frustrado el suelo con mi puño "¡Se me ha vuelto a escapar!" me grité mentalmente. Repasé cada momento de aquella inverosímil vivencia y caí en la cuenta que ella me acababa de prometer volver a mi lado. No sabía cómo, cuándo o por qué pero ella volvería, eso era seguro…

El personaje Shimeiteki no es de Rumiko, es mío, y su nombre significa "causa de muerte"
Todo el ritual es una invención de mi imaginación, así que no lo intenten en casa.
Las cuatro bestias mencionadas en este capítulo, son parte importante de la mitología japonesa tradicional, por lo que no son invenciones mías. Fueron figuras adoptadas en Japón por la influencia China (los cuales cuentan con seres similares que representan los puntos cardinales), tal y cómo lo dice en la historia, cada una de estas criaturas representaban un punto cardinal de la ciudad de Kyoto, una estación y un color. Existen muchas representaciones de estos seres y también tienen templos para su adoración. En 1983 se encontró la tumba Kitora, en la aldea de Asuka, uno de los pocos registros antiguos sobre estos cuatro dioses. En ella están pintadas representaciones de estos dioses en las paredes según su orientación cardinal. Además en el techo hay un sistema de constelaciones pintado.

Una vida a tu lado. Capítulo 3.

DISCLAIMER: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi, la historia si es mía y también algunos otros personajes. No hago esto con fines de lucro.


Capítulo 3. Sucesos.

******************* Inuyasha's POV *******************

Percibí como mi sangre youkai comenzaba a despertar y a tomar control de mi mente y cuerpo. Sentí las conocidas palpitaciones de mi ser al empezar con la transformación. Vi como mi youki comenzó a incrementarse exponencialmente y a rodearme cual tornado. Pude sentir como aparecían las marcas en mi cara y cómo crecían mis garras y colmillos.

-¡Contrólate Inuyasha! – Ordenó mi hermano con desidia –¡Es el momento en que controles tu mente y cuerpo para que hagan tu voluntad! ¡Ahora aprenderás a controlarte en ese estado y a explotar tus habilidades estando transformado!, así que ¡Pelea! – Gritó lanzándose al ataque nuevamente…

El dolor de mis lesiones se desvaneció completamente y mis sentidos se agudizaron en extremo, con facilidad esquivé su ataque y aterricé a su espalda. Alcé mis garras en un rápido movimiento y destrocé al youkai que estaba por atacarnos. Sesshomaru pareció sorprenderse al darse cuenta de que no lo había atacado por la espalda como lo esperaba, pero luego recompuso su expresión a una de indiferencia y volvió a agredirme.

Nuevamente intenté esquivarlo pero en un ágil movimiento él me tomó de la parte inferior de mi hakama y me impactó contra el suelo posicionándose sobre mí. Con sus garras venenosas de la mano izquierda me aprisionó del cuello con fuerza y levantó su mano derecha preparándose para darme el golpe de gracia; su shouki (veneno, miasma) comenzó a concentrarse en sus afiladas zarpas y nuestro youki se arremolinó violentamente a nuestro alrededor.

No iba a llorar ni suplicar por mi vida, mi parte youkai gritaba en mi mente sin cesar que exterminara a la amenaza, en esos momentos me percaté que no solo estaba luchando contra el daiyoukai sino que también me encontraba peleando con un oponente inesperado, no era otro más que mi instinto de supervivencia. Pude sentir como mi parte youkai intentaba tomar el control de mi cuerpo y mente, mi conciencia parecía ir y venir intermitentemente. Cuando sentí que mis fuerzas flaqueaban y perdía la lucha contra mi instinto, Sesshomaru me sacó de mi estado de abatimiento:

-¡Así de fácil te das por vencido híbrido!, ¡No eres más que escoria!, ¡Haces que mi padre se retuerza en su tumba de vergüenza al saberte de su progenie!, ¡No eres digno de nada!, Así que ¡Muere!- Gritó con furia el daiyoukai.

-¡Maldito! ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada!- Respondí furioso a la vez que desviaba la dirección de su zarpazo con un fuerte golpe en su muñeca.

Giré mi cuerpo llevándome a Sesshomaru conmigo y ambos nos levantamos del suelo con prontitud. Nuevamente nos pusimos frente a frente y todo el ambiente se mantuvo en un tenso silencio.
Estaba intentando prever los próximos movimientos de mi hermano observándolo detenidamente cuando me percaté de que tenía pleno control de mí aun estando transformado. No tuve tiempo de terminar mis cavilaciones cuando Sesshomaru ya había lanzado un ataque con su látigo venenoso. Logré saltar a tiempo fácilmente e intenté contra-atacarlo, sin embargo él en un hábil movimiento se libró y mis garras dieron de lleno contra el suelo que se derritió al instante dejando un gran cráter en su lugar. Casi quedé paralizado por la sorpresa, ¿Qué demonios acababa de pasar? Miré mis garras con curiosidad unos breves instantes.

-¿Con que tienes garras venenosas? ¡Veamos qué más tienes híbrido! – Vociferó el daiyoukai dirigiendo otro latigazo hacia mi pantorrilla derecha tan rápido que no pude reaccionar a tiempo.

El golpe fue muy certero, mi pantorrilla ardía como si la hubiera sumergido en un poderoso ácido, un tremendo calambre se extendió hasta mi cadera haciéndome difícil el mantenerme en pie. Sin descanso Sesshomaru volvió a precipitarse hacia mí una y otra vez, cada vez me era más difícil esquivarlo, pero no desistí. En un sorpresivo ataque mi hermano logró golpearme con fuerza en el estómago, inmediatamente fui despedido por los aires y caí de espaldas a varios metros de ahí. Intenté incorporarme pero el dolor agudo de mi abdomen me lo impidió y caí de rodillas al suelo escupiendo un poco de sangre.

Me tome unos segundos para intentar recuperar el aire que me faltaba, limpié el hilo de sangre que escapaba de mi boca con la manga de mi haori e hice un segundo intento de levantarme, teniendo éxito esta vez. El daiyoukai me miraba expectante y parecía verme con algo de burla.

—¿Todavía puedes pelear? —Me pareció escuchar a Sesshomaru burlarse, pero estaba tan concentrado en mantenerme en pie que apenas puse atención—. ¡Este será tu fin, hanyou! —Exclamó con furia. Aunque no sé si fuera producto de mi imaginación, pero casi puedo jurar que había cierto tono de admiración en su voz.

Sin detenerse lanzó su látigo hacia mí pero en vez de golpearme con él, me aprisionó. Cual boa constrictora se enroló en mi cuerpo y me dejó completamente inmovilizado, mis extremidades estaban atrapadas y yo me hallaba a su merced. El látigo de veneno pareció contraerse y apretar intensamente mi cuerpo. Casi todo el aire de mis pulmones se vio forzado a salir por la presión que se ejercía a mi caja torácica, mis huesos crujían violentamente, sabía que estaban a punto de quebrarse si no hacía algo rápido. Mi prisión pareció calentarse de un momento a otro hasta volverse insoportable, comenzaba a sentir que quemaba como el fuego.

De repente todo se volvió negro, había perdido la conciencia, nuevamente mi sangre youkai clamó para liberarse de mi control y exterminar a Sesshomaru, pero logré dominarme y recuperar el sentido. Mi cabeza y cuerpo dolían, entonces comprendí lo que había sucedido, mi hermano me había azotado ferozmente contra el suelo provocándome un fuerte golpe en la cabeza y todavía me encontraba cautivo por su látigo que volvía a apretarse a mi alrededor quemándome lentamente.

"Lo siento Kagome, te defraudé, por favor perdóname" pensé con tristeza y recordé su precioso rostro por última vez. "¡No!, ¡No me daré por vencido!" recapacité con decisión y sentí como una nueva fuerza proveniente desde mi corazón creció paulatinamente extendiéndose por mis extremidades. Mi youki aumentó drásticamente y una energía poderosa recorrió mi columna vertebral, apenas podía mantenerme consciente pero pude sentir que mi rostro y mi cuerpo cambiaban a los de un ser distinto, la sensación era muy extraña ligeramente dolorosa como si fuera pellizcado en la cara y estirado de las extremidades, no supe cómo pero el látigo cedió liberándome. Caí al suelo pesadamente sin terminar la transformación y regresé a mi forma demoniaca. Todo me dolía intensamente pero agradecía que el aire regresara a mis pulmones. Si bien éste estaba terriblemente contaminado por el concentrado shouki de todos los demonios, era un gran alivio contar con su presencia.

Me encontraba muy débil, así que me mantuve tirado en el suelo por largo rato, me extrañaba que en ese lapso de tiempo nadie ni nada me atacara por lo que levante mi cabeza para divisar a Sesshomaru pero no logré encontrarlo con la vista por lo que intenté ponerme de pie sin mucho éxito. Lo intenté nuevamente obteniendo los mismos resultados y al tercer intento logré mi objetivo y me levanté. Tanta tranquilidad en el ambiente me ponía nervioso, algo no andaba bien, no lograba encontrar el aroma de mi hermano por ninguna parte debido probablemente a la peste del shouki y a sangre que había en el lugar. Tuve un extraño presentimiento y di un salto hacia atrás justo a tiempo para evadir las garras del daiyoukai que iban directo a mi estómago, pero por mi debilidad la velocidad no fue suficiente y logró dañarme la pierna.

La lesión me hizo severamente más lento por lo que unos cuantos ataques y golpes después me tenía como al principio, debajo de él a punto de morir en sus garras, sin embargo para mi sorpresa, después de unos momentos que parecieron eternos Sesshomaru se levantó y comenzó a caminar parsimoniosamente dejándome atrás sin tener idea alguna sobre lo que había sucedido.

Lo miré con una pregunta en el rostro y pareció leerme la mente porque enseguida se detuvo y dirigiéndome una rápida mirada por el rabillo del ojo respondió:

-¡Andando!, El entrenamiento terminó, luego nos concentraremos en que domines tus poderes y transformaciones, por ahora hemos terminado – Y sin decir más siguió su camino.

Me tomó unos minutos recuperarme de la impresión y me levanté, intenté caminar normalmente pero las heridas de la batalla me lo impidieron. Busqué a Tessaiga con la mirada y la recogí, la coloqué en mi cintura y luego proseguí a seguir a Sesshomaru. A diferencia de las veces anteriores en las que al tomar a Tessaiga regresaba a ser un hanyou, esta vez no ocurrió instantáneamente, en un principio me preocupé pero al ver que seguía teniendo el control de mí mismo decidí no darle más vueltas al asunto y seguir a los demonios que ya se habían adelantado.

Un rato más tarde observé detenidamente mis manos y vi que ya habían vuelto a la normalidad, toqué mi rostro en busca de mis marcas y pude apreciar que éstas habían desaparecido junto con mis colmillos; eso me tranquilizó bastante, me revisé el cuerpo superficialmente mientras caminaba para evaluar mis heridas y noté que habían desaparecido casi todas, solo quedaban unas pequeñas heridas que no me molestaban casi nada. Me sorprendí porque a pesar de que mis lesiones siempre se curaban más rápido que un humano, esto era mucho más de lo normal, sin embargo después de reflexionar un poco concluí que seguramente se debía a mi sangre youkai que se había acelerado el proceso.

Caminamos casi toda la noche, solo nos tomamos un par de horas para descansar junto a un río, aproveché para lavarme toda la sangre seca que tenía impregnada, beber un poco de agua y pescar la cena. Pensé en conseguir tres especímenes para mí, pero luego pensé que los demás posiblemente también tendrían hambre por lo que pesque una docena.

Posteriormente prendí una fogata y los puse a asar mientras me relajaba recargado en un árbol. Miré de reojo hacia donde se encontraba Sesshomaru y lo vi descansando en su pose acostumbrada. Al parecer él sintió mi mirada porque inmediatamente me habló sin siquiera abrir los ojos.

—Al parecer no eres una pérdida de mi valioso tiempo, hanyou. Tal vez puedas convertirte en un guerrero lo suficientemente digno para enaltecer el nombre de nuestro honorable padre. —Declaró, con voz tranquila y estoica.

En un principio me molesté ya que a pesar de todo, todavía me creía una vergüenza, pero después de pensarlo un poco concluí que eso era lo más parecido a un "Bien hecho hermano, estoy orgulloso" que obtendría de él, por lo que decidí tomarlo como un cumplido. En ese momento el olor del pescado captó toda mi atención y me levanté. Le ofrecí a Ah un y a Jacken unos cuantos pescados, el primero pareció agradecerme al soltar un suave rugido y se los comió gustoso, el segundo refunfuñó bastante pero lo engulló con avidez; me acerqué al daiyoukai y le ofrecí cuatro pescados, él me miró sin interés y me ignoró completamente. Yo simplemente dejé los pescados a su lado y regresé junto al fuego para disponerme a cenar. Al terminar con los alimentos me dormí profundamente en la rama de un árbol pensando en la mujer que me inspiraba a vivir día a día, aquella mujer que había robado mi corazón y que se encontraba 500 años en el futuro, Kagome.

Los primeros rayos del sol acariciaron mi rostro y un golpe en la cabeza con una piedra me hizo volver bruscamente a la realidad. Me levanté rápidamente y por la sorpresa del ataque me coloqué el posición defensiva, pero por la velocidad de mis movimientos en la estrecha rama y mi estado aturdido, perdí inevitablemente el equilibrio y caí de bruces por 4 metros hasta al suelo.

-¡Maldito Sesshomaru, apenas amanece y ya estás molestando!... ¡Oe! ¡No me dejes hablando solo!... ¡Regresa y pelea, maldito! – Refunfuñe sonoramente mientras me levantaba con lentitud de donde había caído al ver cómo mi hermano continuaba con su camino ignorándome olímpicamente.

Suspiré, "Si, éste va a ser un lindo día" pensé con ironía, pero en fin, adoptar a Sesshomaru como mi entrenador y torturador personal había sido mi decisión o ¿no?, por lo que tomaría las cosas con "fislolofia" o como quiera que se diga eso que hacía el "señor del Plato" que Kagome mencionó alguna vez y aceptaría lo que la suerte me ofreciera, lo haría por ella, así que caminé deprisa para alcanzar al grupo y continuar con lo que sea que mi hermano estuviese tramando.

Exhausto era poco para describir cómo me sentía, y no era para menos, nos la pasamos "caminando" por dos días enteros sin descanso, bueno tal vez caminar no es el verbo correcto, tomando en cuenta que Sesshomaru se transformó en una esfera luminosa y salió volando a toda velocidad seguido por el sapo gruñón sobre Ah un y por mí, que a pie intentaba alcanzarlos.

Pasados los 2 días paramos a descansar en un pequeño claro a los alrededores de una aldea. Me extrañó que llegáramos a un lugar como ese por el conocido odio de mi hermano a los humanos, pero al ver que había enviado a Jacken por cosas para Rin, todo cobró sentido. El sapo volvió con unos kimonos de colores varios de excelente calidad y unos marcados golpes en su cabeza, seguramente producto de la gente de la aldea que tuvo una reacción violenta al divisar al youkai.

-¡Aquí tiene lo que me pidió, amo bonito! – Dijo de forma respetuosa el nervioso sirviente con una expresión de absoluto terror en su cara.

-¡Andando! - Fue la única respuesta del Daiyoukai al darnos la espalda e ignorarnos por completo.
Casi sentí lástima por el pequeño demonio que apenas podía cargar con el peso de los kimonos y su enorme báculo, por lo que al verlo trastabillar me decidí a ayudarlo con la carga de los presentes que había adquirido para la pequeña Rin.

-¡Feh! ¡Trae acá!, un pequeño demonio como tú no debería cargar tanto – dije y le arrebaté los regalos.

-¡¿A quién le dices pequeño?! Muchacho malcriado, yo soy el terrible Jacken servidor leal del amo Sesshomaru… así que no sé qué es lo que te has creído pero… ¡Oye no me dejes hablando solo! ¡Regresa! - Fue lo último que dijo antes de empezar a correr tras de mí.

Pasado el atardecer llegamos a la aldea de la anciana Kaede y en un acuerdo silencioso, nos separamos a la entrada de la misma y cada quien se dirigió a su destino.

-¡Señor Sesshomaru! – Gritaba Rin mientras corría a abrazar cariñosamente la pierna de su amo.

-¡Inuyasha, amigo, volviste! - Exclamó Miroku mientras salía con Sango, Kohaku, la anciana Kaede y Shippo detrás de él.

-Inuyasha, ¡eres un tontote!, ¿Por qué te fuiste sin despedirte de nosotros? ¡Buaahhh! – Berreaba Shippo mientras saltaba en mi cabeza.

Mi paciencia se agotó rápidamente, una venita comenzaba a palpitar en mi frente mientras apretaba uno de mis puños con fuerza, en un ágil movimiento agarré al pequeño Kitsune de su colita y luego le pellizqué y estiré los cachetes con vehemencia mientras le decía:

-¡Ay ya cállate enano llorón! Solo he venido de visita, ¡Así que porque no te callas de una vez y me dejas en paz! – Grité exasperado.

-Inuyasha, no deberías ser tan malo con el pequeño Shippo, ahora pasa para que podamos hablar- dijo elocuente el bonzo mientras entraba a la cabaña.

-¡Feh! – Fue mi única respuesta y cargando a Shippo de su colita lo seguí al interior de la vivienda…


******************* Kagome's POV *******************

El día de la competencia de arquería llegó y los nervios me estaban carcomiendo, si llegaba a la final, estaba segura que me tendría que enfrentar contra Daisuke, el competidor invicto de los últimos dos campeonatos de distrito, por lo que mis posibilidades de salir triunfadora eran pocas. Además de todo, yo tenía algunas desventajas, él contaba con un arco profesional y equipo de última generación mientras que yo solo contaba con mi viejo arco traído del Sengoku. Sin embargo igual lo prefería de esa manera, me había vuelto una arquera estupenda practicando con ese arco por lo que no iba a ser un hueso fácil de roer.

Mis otros oponentes no habían sido un problema, al verme con mi rústico arco una sonrisa de superioridad se dibujaba en sus expresiones al subestimarme y equívocamente se confiaban, por lo que arrasaba con su orgullo al barrer el suelo con ellos.

Estaba en cuartos de final y me enfrentaba contra uno de los mejores arqueros del distrito. Él había quedado en segundo lugar los últimos 2 años al enfrentarse contra Daisuke. Íbamos empatados y ya era el noveno tiro, solo quedaba uno más para decidir quién pasaría a la final y competiría con el campeón. Su último tiro dio en la zona roja dándole una buena puntuación, aspiré profundamente y con tranquilidad apunté a mi objetivo, tensé el arco y lancé una flecha, dando justo en el centro.

Durante unos segundos todo se quedó en un sorpresivo silencio y de repente la multitud enloqueció en gritos y felicitaciones, se oían ovaciones y silbidos por todas partes. Mi oponte abrió los ojos desmesuradamente y me miró con incredulidad, yo únicamente me limité a dedicarle una amable sonrisa y hacerle una respetuosa reverencia, la cual después de unos instantes me respondió.

En ese momento sentí una intensa mirada a mis espaldas, por lo que bruscamente me voltee en busca de la persona que me la dirigía. No me fue difícil darme cuenta de dónde provenía ya que identifiqué rápidamente al personaje en cuestión, era nada más ni nada menos que Daisuke Kimiyama, mi próximo rival.

Nos dieron un largo receso para comer, por lo que el abuelo, Souta, mi mamá, mis amigas y yo salimos a comer a un Wacdonald's cercano. Comimos tranquilamente nuestras hamburguesas y malteadas, conversamos un rato y nos dispusimos a salir del establecimiento, cuando nuevamente sentí aquella penetrante mirada en mi nuca. Era increíble, aún después de enfrentarme sin temor a cientos de poderosos youkais cuyo único propósito era comerme y de entrenar como desquiciada por medio año, la sola mirada de un muchacho me ponía extremadamente nerviosa.

-Kagome, el joven Daisuke te está observando - Susurró Yuka a mi oído –Parece bastante interesado en ti, tal vez deberías de ver qué es lo que quiere – Agregó guiñándome un ojo y con una traviesa sonrisa.

Un terrible sonrojo iluminó mis mejillas y mis amigas comenzaron a reír con complicidad. Pensaba responderles que mi corazón ya tenía un dueño llamado Inuyasha, pero eso sería aceptar que no lo había superado y que seguía sin recuperarme, por lo que opté por quedarme callada y esperar a que nos fuéramos del lugar para librarme de aquella molesta presencia.

En cuanto nos distanciamos un poco del lugar, me relajé, solté un suspiro de alivio y me uní a la charla que mantenían Eri y Yuka sobre los próximos eventos escolares. Regresamos al lugar de la competencia y me dirigí a los vestidores para cambiarme al uniforme del club de arquería, hice algunos estiramientos, me puse el carcaj en la espalda, respiré profundamente y agarré mi arco para salir al enfrentamiento. Pero antes de poder cumplir con mi cometido, al momento de voltearme, me estrellé contra un fuerte torso masculino. Perdí el equilibrio y estuve a punto de caer, pero unos poderosos brazos me sujetaron con delicadeza de la cintura y me colocaron en el suelo nuevamente. Antes que me pudiera disculpar por mi torpeza y ver el rostro del héroe que me había ayudado escuché:

-¡Buena suerte Higurashi! – Fue lo único que dijo Daisuke al darse la vuelta y salir por la puerta en una apresurada carrera sin sentido.

Me sonrojé nuevamente por lo acontecido y lo miré interrogante ¿Qué hacía Daisuke en ese lugar? Cuando la única respuesta coherente que se me ocurrió fue que me estaba esperando, mis mejillas volvieron a arder, después de unos instantes sacudí la cabeza para alejar las distracciones de mi mente, debía ser capaz de concentrarme para ganar el enfrentamiento. Sin perder más tiempo me encaminé rápidamente a terminar con el reto del día.

El silencio era bastante tenso, llevábamos 8 tiros cada uno y los puntajes estaban muy parejos, yo iba abajo por tan solo un par de puntos, si lograba dar en el centro los últimos dos tiros podría ganarle. Kimiyama apuntó y lanzó la flecha, fue un tiro casi perfecto, la flecha cayó bastante cerca del centro. Tensé el arco cuidando la mira y pequeñas gotas de sudor perlaron mi frente, sin duda daría en el blanco, pero justo al momento de soltar la flecha, una oscura visión captó mi atención haciéndome fallar en mi tiro. La flecha irremediablemente cayó en la zona roja de la diana y mis posibilidades de ganar prácticamente se desvanecieron a la vista de todos.

Mi rival me miró con asombro, parecía haberse dado cuenta de mi momento de distracción y de la preocupación que mi rostro presentaba. Había visualizado a Inuyasha convertido en Youkai y en posición de pelea ¿Estaría en peligro?, lo extraño era que no parecía haber miedo, dolor o ira en su rostro como las veces anteriores en las que se transformaba, sino que era su clásica expresión de confianza y orgullo que mostraba al ser un hanyou ¿Qué estaría pasando allá en el Sengoku?, con toda mi alma esperaba que se encontrara bien. Confiaba en él y sabía que lograría salir adelante y triunfar sobre la adversidad, por lo que en estos momentos no me quedaba de otra más que rezarle a Kamisama por que todo estuviera bien hasta que yo pudiese regresar a su lado.

Los gritos de sorpresa de la multitud me sacaron de mis pensamientos, voltee en busca de la razón de aquél alboroto y me encontré con el hecho de que Daisuke había fallado el tiro y su flecha había caído en la zona negra de la diana, dejándonos empatados en puntaje. Miré su rostro con una pregunta dibujada en mi cara y él me respondió únicamente con una amable sonrisa que me sorprendió a sobremanera. El altavoz anunció mi turno y me dispuse a tirar, esta vez no fallaría, apunté firmemente a la diana, solté mi flecha y esta cayó justo en el centro, luego mi oponente hizo lo mismo, pero su flecha dio a un lado por lo que me declararon como la ganadora del enfrentamiento.

-¡Felicidades Higurashi! – me dijo un sonriente Daisuke ofreciéndome una reverencia y dirigiéndome una mirada que no supe interpretar.

Inmediatamente se dio la vuelta para salir del lugar, estuve a punto de seguirlo para preguntarle el por qué había perdido el noveno tiro para que quedáramos iguales, pero la gente que comenzó a rodearme me lo impidió, por lo que lo perdí de vista. Sin embargo tenía la ligera corazonada de que no sería la última vez en que nuestros caminos se cruzasen y que ya tendría la oportunidad de hablar con él en otra ocasión.

Todos mis seres queridos insistieron en hacer una celebración por mi más reciente triunfo, aunque me negué rotundamente, no logré hacerlos desistir, hasta Chie asistió a la fiesta que se ofreció en el templo; sin embargo lo único que yo quería era poder hablar con ella sobre la visión que tuve en la competencia para hallarle una posible explicación. La fiesta culminó casi a la media noche y al retirarse los invitados, Chie aprovechó el momento para enseñarme a hacer invocaciones de demonios, dándome una nueva puerta para comunicarme con mi amado…

El personaje Daisuke no es de Rumiko, es mío, su nombre significa "sobresaliente, ser excelente, salvar, socorrer, auxiliar", se me hizo buena idea ponerle un nombre según sus cualidades.